El apoyo cambia el ángulo

Un cojín no solo ablanda una superficie. Bajo la pelvis, las rodillas o la espalda cambia el ángulo y reduce la amplitud necesaria. Uno firme sostiene; uno blando protege puntos de presión.

Preparar antes

Deja los apoyos al alcance y comprueba que no se deslicen. Un cabecero, pared o borde estable del sofá puede ayudar si no vuelca ni presenta esquinas duras.

  • Superficie estable
  • Tejido antideslizante
  • Cuello alineado
  • Sin articulaciones comprimidas

Ajustar poco a poco

Mueve el apoyo unos centímetros cada vez. Un cambio pequeño puede relajar la zona lumbar o descargar las muñecas. Si el montaje se complica, vuelve a una variante sencilla.