Un acuerdo continuo

El consentimiento no es un permiso definitivo. Debe ser libre, concreto, entusiasta y reversible. Alguien puede querer probar una postura y cambiar de opinión. Ese cambio no necesita justificación ni negociación.

Preguntas fáciles de responder

Usa preguntas breves: «¿te va bien este ángulo?», «¿bajamos el ritmo?», «¿prefieres cambiar?». Las respuestas no verbales importan, pero ante la duda hace falta una comprobación clara.

  • Acordar una señal de parada
  • Nombrar zonas sensibles
  • Comprobar el ritmo
  • Aceptar un no sin insistir

Después de cambiar

Si una postura deja de funcionar, reduce el ritmo y volved a colocaros. Una conversación tranquila después ayuda a saber qué resultó cómodo y qué adaptar.