Empezar por los apoyos
Una postura cómoda comienza con apoyos estables, no con su supuesta dificultad. Observa dónde recae el peso: rodillas, muñecas, pies, pelvis o respaldo. Si una articulación está sensible, reparte la carga o añade apoyo.
Comparar, no rendir examen
Usa los niveles como orientación. Una postura accesible suele requerir poco equilibrio y se ajusta con facilidad. Una avanzada puede cargar varias zonas. Instálate lentamente sin buscar enseguida la amplitud máxima.
- Respiración libre
- Apoyos estables
- Amplitud cómoda
- Salida sencilla
Preparar una alternativa
Elige antes una variante más sencilla. Pasar a una postura lateral, reducir el ángulo o mover un cojín conserva la cercanía sin convertir el momento en una prueba.